Heel and arch pain
Dolor agudo bajo el talón o a lo largo del arco, que empeora en los primeros pasos de la mañana. Es persistente, responde despacio y rara vez necesita nada drástico para calmarse.
Esto es información general sobre entrenamiento, no consejo médico, y nada de lo que aparece aquí es un diagnóstico. Un mismo dolor puede tener causas muy distintas, y solo un profesional cualificado que pueda valorarte en persona sabe cuál es la tuya. Si el dolor es intenso, va a más o no remite, acude a un profesional.
- · Un dolor agudo, como una puñalada, bajo el talón en los primeros pasos del día.
- · Se alivia tras unos minutos caminando y vuelve después de pasar mucho tiempo sentado.
- · Sensible al presionar en la parte interna delantera del hueso del talón.
- · Empeora tras días largos de pie, no solo después de entrenar.
- · Un aumento del volumen de carrera o de tiempo de pie al que el pie no se ha adaptado.
- · Zapatillas muy planas o muy desgastadas, o un cambio rápido entre tipos de calzado.
- · Tensión de gemelo que tira de la cadena que termina bajo el pie.
- · Cambios de peso y mucho trabajo nuevo de gimnasio descalzo en el mismo periodo.
- · Correr, sobre todo la mañana después de una sesión dura.
- · Días largos de pie sobre suelos duros.
- · Levantar pesas descalzo y saltar a la comba.
- · Box Jump y Double-Under.
- · Casi todo el entrenamiento de fuerza, con calzado que dé apoyo.
- · Row, Ski Erg y bici.
- · Correr con el volumen que no empeore la mañana siguiente.
- · Trabajo de gemelo y pie con carga, que suele formar parte de la solución.
Sustituciones equivalentes que mantienen el estímulo mientras la molestia se calma: un cambio, no un día de descanso.
- · Fuerza de gemelo y de la musculatura intrínseca del pie, cargada de forma progresiva: las elevaciones de talón con los dedos apoyados en alto son un ejercicio habitual.
- · Calzado que ayude en lugar de agravar durante el tiempo que tarde en calmarse.
- · Una progresión de carrera medida en pequeños aumentos semanales y no en saltos.
- · La prueba de los primeros pasos de la mañana como medida honesta de si la carga es la correcta.
Nada de lo anterior se aplica si se cumple alguno de estos puntos. Son las señales de que no se trata de una molestia normal de entrenamiento: deja de gestionarlo por tu cuenta y hazte valorar.
- · Entumecimiento, hormigueo o ardor en el pie, en lugar de un dolor de tipo mecánico.
- · Dolor después de una caída o una recepción concretas, en lugar de ir aumentando de forma gradual.
- · Dolor en reposo, por la noche, o acompañado de hinchazón y enrojecimiento.
- · Ningún cambio después de varios meses de manejo sensato.
Sweatlas no es un proveedor sanitario. Todo el contenido del índice de molestias es información general sobre entrenamiento, escrita para personas adultas y sanas, y no constituye consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. No lo uses para autodiagnosticarte ni para retrasar una consulta. Si tienes dolor intenso, que empeora o que no remite, o cualquiera de las señales de alarma que aparecen en la página, acude a un médico o a un fisioterapeuta cualificado.
